
EL CONCEPTO DE EXPOSICIÓN
En la actualidad las exposiciones son sin duda un elemento de la industria del ocio.
Están abiertas por un lado al ocio, a la diversión y al entretenimiento, pero firmemente ligadas
al campo de la educación por el otro (Hooper-Greenhill, 1998: 155).
También son en esencia lugares de lo que podríamos denominar “entretenimiento
culto”, o a los que acuden quienes disfrutan con el conocimiento1.
Un planteamiento bastante original es el Belcher (1994: 56-57) que compara las
exposiciones con las esculturas, pues son composiciones tridimensionales que reconocen la
importancia de las formas sólidas y de los vacíos y luchan por unas relaciones espaciales
satisfactorias. Son un tipo de escultura en el que se anima a la gente no sólo a que la
vea, sino también a que la explore y la pasee. Es un arte medioambiental que ofrece una
gama de experiencias que puede estimular los sentidos. Utiliza no sólo la forma y el espacio,
sino también el contorno, el color, la luz, la textura, al igual que otros componentes como el
sonido, y de hecho cualquier otro elemento básico del Arte y del Diseño
La exposición es un método eficaz de difusión cultural. Las exposiciones temporales
son realmente soportes de un trabajo de sensibilización, de relación y de animación y
constituyen un medio específico de comunicación y de expresión que une investigación y
creación (Valdés Sagués, 1999: 191-192).
LOS TIPOS DE EXPOSICIÓN
La clasificación más extendida es la que distingue entre: emotivas, didácticas y las
de divertimento o entretenimiento.
• Las emotivas son aquellas diseñadas para provocar un sentimiento. Pueden ser
estéticas, ideadas para que el visitante contemple la belleza del objeto mediante la
creación de un ambiente estético donde apenas existan elementos interpretativos,
se asocian a las exposiciones de pintura o de libros raros y preciosos, requieren
una presentación muy cuidada que utilice un marco tranquilo y neutral para hacer
justicia a un limitado número de objetos de valor artístico, dispuestos en la forma
más efectiva posible. A principios de los años sesenta este tipo era muy frecuente
en Europa y el concepto sigue manteniendo cierta validez en la actualidad.
En este primer tipo también se incluyen las evocativas, evocadoras o románticas, que
pretenden recrear una escena y facilitar así su comprensión. Buscan suscitar emociones
en el espectador recreando una atmósfera y posiblemente un estilo, de representaciónteatral.
pretenden recrear una escena y facilitar así su comprensión. Buscan suscitar emociones
en el espectador recreando una atmósfera y posiblemente un estilo, de representaciónteatral.
• Las didácticas son exhibiciones dirigidas a la transmisión de información. Tienen como fin
la instrucción y la educación, presentando el objeto con informaciones complementarias.
Aunque todas las exposiciones son en sentido general educativas e instructivas no son
un asunto que concierna solamente a los objetos sino que son asumidos por los medios
interpretativos. Según Dana (1927: 16-22) los objetos son silenciosos. A través de guías,
catálogos y epígrafes deben hablar de sí mismos, de su origen, de su propósito, de su
posición relativa en el desarrollo de su clase y de un incontable número de detalles.
la instrucción y la educación, presentando el objeto con informaciones complementarias.
Aunque todas las exposiciones son en sentido general educativas e instructivas no son
un asunto que concierna solamente a los objetos sino que son asumidos por los medios
interpretativos. Según Dana (1927: 16-22) los objetos son silenciosos. A través de guías,
catálogos y epígrafes deben hablar de sí mismos, de su origen, de su propósito, de su
posición relativa en el desarrollo de su clase y de un incontable número de detalles.
• Las de divertimento o entretenimiento. En ellas predomina el carácter participativo
e interactivo. Se intenta involucrar al espectador en actividades relacionadas que
impliquen una acción tanto intelectual como física. En ellas no se busca sólo la
contemplación sino que el visitante participe a través del sentido del tacto. Se
presentan bajo formas diversas que van desde las muestras interactivas, basadas
en el ordenador, hasta las actividades “hágalo-usted-mismo” en las que se anima
a los visitantes a participar.
La exposición como un medio de comunicación
Hoy es frecuente considerar la exposición como un medio de comunicación de masas que tiene
que llegar a un público cada vez más amplio. Una de las partes implicadas (el visitante o espectador) está presente, mientras que el otro (el equipo que prepara la exposición) está ausente. Hay pocas oportunidades para modificar el mensaje de los objetos expuestos según la respuesta del visitante.
Los medios de comunicación de masas proporcionan a las exposiciones oportunidades
adicionales para establecer contacto con el público: la televisión ya sea en publicidad o
como parte de la misma exposición; el vídeo, como un aspecto de la interpretación de
los objetos expuestos o como recuerdo para llevarse a casa; la publicidad o artículos en
periódicos y revistas; los posters, folletos y hojas sueltas; y todo tipo de publicaciones
(Hooper-Grenhill, 1998: 59).
La exposición comunica a través de una representación ordenada de objetos
colocados unos al lado de otros para ser vistos por el público. En este sentido en
una exposición intervienen tres factores importantes: el efecto producido por los objetos
expuestos; el tratamiento de la temática de la exposición tanto en su totalidad, como en
cada uno de sus elementos constitutivos; y el ordenamiento de la exposición mediante la
aplicación de los conocimientos museológicos, es decir el discurso expositivo.
Si aplicamos a las exposiciones el clásico modelo de comunicación de Shannon y
Weaver5 podemos decir que la fuente es el equipo de la exposición; el emisor, la exposición;
los canales de comunicación, los objetos, textos y acontecimientos; los receptores, los
cerebros de los visitantes; y el destino final la comprensión del mensaje por el visitante.
Se pueden adoptar algunas medidas para incrementar la comunicación y el uso de
las exposiciones, utilizando distintos niveles de texto, imágenes, actividades interactivas,
objetos que se pueden tocar, audiciones, vídeos, etc. para que el público disponga de varios
medios de obtención de información (Hooper-Greenhill, 1998: 120).
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